Una de las grandes mejoras en los cultivos agrícolas radica en la gran variedad de sistemas de riego, que en realidad mejoran el rendimiento de las producciones, minimizan el consumo de agua y ofrece los beneficios de las nuevas técnicas agrícolas. Si bien existen variaciones en la calidad del agua utilizada para riego, la efectividad de los aspersores y conductos en general utilizados para distribuir el agua depende de los sistemas de filtrado.

Es bien sabido que la mala calidad del agua para riego de cultivos provoca tarde o temprano obstrucciones en la instalación, lo cual reduce la eficiencia y uniformidad del riego. El rendimiento de la producción depende mucho de este factor, por lo que el uso de filtros agrícolas es muy recomendable e indispensable en sistemas de microriego y goteo.

En la filtración se extraen partículas sólidas del agua, haciendo que este pase por un elemento filtrante. Se puede clasificar en tres tipos: filtración en profundidad, separación centrífuga y filtración en superficie.